SECUENCIA DIAGNOSTICA EN EL DOLOR TORACICO



Ante un enfermo con dolor torácico en primer lugar es preciso descartar un orígen cardíaco por su mayor frecuencia y trascendencia. Se recomienda comenzar la evaluación esofágica mediante una endoscopia alta. El hallazgo de una esofagitis erosiva aconseja iniciar un tratamiento antirreflujo antes de proseguir con otros estudios. En caso contrario está indicado realizar un estudio funcional esofágico con pruebas de provocación. Mediante la manometría se puede poner de manifiesto una alteración motora en un tercera parte de los enfermos. En la mayoría de los casos se trata de trastornos motores inespecíficos o peristaltismo de elevada amplitud. Mucho más raros son la acalasia, el espasmo difuso o el esfínter inferior hipertenso. La monitorizacición de pH pone de manifiesto un reflujo patológico como única alteración en un 30-40%, aunque no siempre existe una correlación entre episodios de reflujo y dolor torácico. En muchos casos coinciden un trastorno motor y un reflujo patológico, de forma que éste existe hasta en el 60% de los casos solo o asociado a una alteración motora. En ocasiones no es posible poner de manifiesto alteraciones con estas pruebas ni se produce dolor durante las mismas, por lo que hay que recurrir a tests de provocación, entre los que están el test de perfusión ácida (test de Berstein), la estimulación con edrofonio y la distensión con balón. Con este conjunto de estudios es posible determinar un origen esofágico seguro o probable en hasta el 60% de los casos. Recientemente se ha desarrollado el estudio mediante monotorización prolongada simultánea de pH y presión con lo que se pueden correlacionar algunos episodios de dolor con alteraciones motoras y/o episodios de reflujo en un 35% de los casos.

Richter JE, Overview of diagnostic testing for chest pain of unknown origin Am. J. Med. 1992. 92 (suppl): 41 S-45 S.

Thevenet P, Gosselin A, Bourdonnec C, Gosselin M, Bretagne JF, Gastard J, Lebans R. pH-metrie et manometrie de l‘oesophage chez de sujets avec doleurs de type angineux et une coronariographie normale. Gastroenterol Clin. Biol. 1988; 12: 111-117.