ESOFAGO DE BARRETT. DETECCION PRECOZ DE ADENOCARCINOMA



 
En las fases iniciales el adenocarcinoma que asienta sobre un esófago de Barrett no difiere en sus manifestaciones de la ERGE crónica, aunque casi una tercera parte de los enfermos carece de antecedentes de síntomas de reflujo. Cuando se hace sintomático, la disfagia es el síntoma predominante. En este momento la neoplasia se encuentra ya avanzada y la supervivencia a los 5 años tras tratamiento quirúrgico es baja con cifras que oscilan entre el 7% y el 22%. Por ello se han buscado marcadores que permitan su detección precoz. Algunos de estos, aunque son más frecuentes en presencia de adenocarcinoma, tienen una prevalencia alta en el esófago de Barrett de forma que su valor como indicadores de degeneración es escaso. Entre éstos están la presencia de epitelio especializado con metaplasia intestinal o la existencia de sulfomucinas en las células columnares. También se ha investigado la presencia de alteraciones con el contenido de DNA celular mediante citometría de flujo, que se asocian con la progresión de las lesiones preneoplásicas. No obstante, no parece aportar datos de interés al estudio histológico y añade complejidad al estudio (Imagen 67).

Actualmente se acepta la displasia como el marcador más útil en la detección precoz del adenocarcinoma esofágico. La asociación entre ambos viene demostrada por dos hechos. En el estudio de esófagos resecados por adenocarcinoma es prácticamente constante la displasia que en la mayoría de los casos es de alto grado. Por otra parte en el seguimiento de enfermos en los que se ha hallado un displasia grave se ha observado la aparición de un adenocarcinoma hasta el 40% de los casos (Imagen 68).

Monnier Ph, Fontolliet Ch, Savary M, Ollyo J-B. Barrett‘s oesophagus or columnar epithelium of the lower oesophagus. En Baliére‘s gastroenterology 1987; 1: 769-89.

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