La enfermedad suele mantenerse estable
durante muchos años, aunque en aproximadamente
una cuarta parte de los casos sigue un curso
lentamente progresivo hasta la cirrosis hepática
En otros casos puede experimentar una regresión
espontánea (especialmente en la causada por el
virus de la hepatitis B) o inducida por el
tratamiento. Del 15 al 25% de los pacientes que
han alcanzado la fase de cirrosis acaban
desarrollando un carcinoma hepatocelular.