La hepatitis crónica B es una enfermedad
de pronóstico reservado. A pesar de su tendencia
a la remisión clínica e histológica, en una
proporción relativamente elevada de pacientes
(25%) la replicación del virus persiste tiempo
suficiente para permitir el desarrollo de
cirrosis. Los pacientes más expuestos a
desarrollar una cirrosis son: 1) los que
presentan exacerbaciones agudas, 2)
reactivaciones después de una seroconversión a
anti HBe, 3) los que presentan un episodio de
seroconversión de mucha intensidad con
descompensación clínica de su enfermedad
hepática, 4) los que sufren una sobreinfección
por otros virus hepatotropos. A estas
circunstancias debe añadirse la infección por
la mutante e negativa del virus.