Son frecuentes y dosis dependientes.
Algunos aparecen solo después de las primeras
horas, como un síndrome seudogripal de pocas
horas de duración que aparece a las 4-6 horas de
la inyección. Otros son de aparición tardía y
tienden a persistir durante todo el periodo de
tratamiento, como astenia, dolorimiento muscular,
irritabilidad, anorexia y adelgazamiento.
Constantemente aparece una depresión medular lo
que justifica que no se puede administrar
interferón en pacientes leucopénicos y
plaquetopénicos. Los efectos secundarios más
graves son la depresión severa y la aparición
de una enfermedad autoinmune. A diferencia de los
efectos secundarios anteriores, que son
reversibles espontáneamente al suprimir la
medicación, estos últimos persisten y exigen un
tratamiento específico.
Lisker-Melman M, Di Bisceglie AM,
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