La administración de interferón determina
una inhibición de la DNA polimerasa y una
reducción progresiva de los niveles de DNA del
virus en plasma, lo que indica una detención de
la replicación viral. En los pacientes en
quienes se consigue la desaparición del DNA del
plasma se produce la negativización del HBeAg y
la aparición de su anticuerpo (anti HBe),
coincidiendo habitualmente con un aumento de los
valores de transaminasas. Esta situación es la
misma que se observa en la seroconversión
espontánea de HBeAg a anti HBe en muchos
pacientes con hepatitis crónica B. La
seroconversión inducida por el tratamiento suele
ocurrir al finalizar el tratamiento (3º o 4º
mes) o después de finalizado. El HBsAg persiste
en el suero, indicando la persistencia de
partículas virales en el hígado.
Alexander GJM, Brahm J, Fagan EA, et al.
Loss of HBsAg with interferon therapy in chronic
hepatitis B virus infection. Lancet 1987;
2:66-69.