Aproximadamente la mitad de los pacientes
que responden al interferón, persisten con
transaminasas normales después de suprimida la
medicación. En la otra mitad se aprecia un
reascenso de las transaminasas, indicando una
reactivación de la infección y de la enfermedad
al suprimir el interferón. En algunos pacientes
se aprecia la recaída durante el tratamiento,
después de un periodo inicial de normalización
de las transaminasas. Se atribuye este hecho a la
formación de anticuerpos antiinterferón o más
probablemente al desarrollo de mutantes del virus
que escapan a la acción del interferón. En
algunos pacientes respondedores se observa una
elevación transitoria de transaminasas después
de un tratamiento efectivo, que se sigue de una
normalización ulterior.