Se trata de una lesión, en general,
fácilmente identificable ya que su aspecto suele
ser vegetante, con o sin ulceración, o bien
infiltrante, con rígidez de la pared, que se
muestra acartonada e indurada. En todo caso, no
suele ofrecer dudas y las biopsias confirmarán
la sospecha. La afectación cardial puede sugerir
una achalasia y la afectación pilórica puede
ocasionar una estenosis con retención. Por el
contrario, la hemorragia severa y la perforación
son complicaciones poco frecuentes.