Implica malignidad desde un principio.
Corresponde al tipo III de la clasificación
japonesa del cáncer gástrico precoz. Constituye
la gran mayoría de las úlceras malignas. Su
aspecto endoscópico suele ser sospechoso desde
su inicio, bien por una localización infrecuente
o bien por las características del nicho (gran
tamaño, forma irregular, bordes con pliegues
amputados, un fondo sanioso o rigidez a la toma
de biopsias).