El diagnóstico correcto y la terapéutica
de los pólipos gástricos se fundamenta
actualmente en la polipectomía endoscópica. Su
resección permite, no sólo su estudio
histológico sino la extirpación de una lesión
que puede ser preneoplásica. Aunque
técnicamente es similar a la de colon, presenta
características particulares. La pared gástrica
está muy vascularizada, la tolerancia prolongada
al endoscopio es menor que en colon y la
motilidad tiende a "llevarse" al
pólipo distalmente, alejándolo tras su
resección. Todo ello contribuye a un mayor
riesgo de hemorragia y de pérdida del pólipo
resecado.
El pólipo submucoso tiene una especial
consideración, ya que desconocemos que espesor
de la pared ocupa y su extirpación entraña aún
más riesgo.