Su aspecto histológico es similar al de la
forma superficial pero, en este caso, se afecta
todo el espesor de la mucosa. Todo ello conduce a
una reducción en el número y tamaño de las
glándulas y, paralelamente, de las células
principales y parietales. Este fenómeno se
observa endoscópicamente en forma de mucosa
pálida y aplanada que deja ver los vasos de la
submucosa. Se detecta más fácilmente en fundus
gástrico, no siendo infrecuente encontrar áreas
con metaplasia intestinal.
La forma extrema de gastritis atrófica es
la denominada atrofia gástrica, cuyo rasgo
definitorio es la desaparición irreversible de
las glándulas fúndicas.