La importante alteración en la fisiología
que ocurre en el estómago operado provoca, no
sólo un vaciamiento anormal del remanente
gástrico, sino también un reflujo de contenido
biliopancreático de elevado pH. La capacidad de
las sales biliares de dañar la mucosa gástrica,
unidas a las limitadas posibilidades defensivas
de ésta, causan una frecuente lesión en la boca
anastomótica. Endoscópicamente observaremos el
estoma enrojecido, con edema mucoso, friabilidad
y ocasionalmente erosiones. Hay que ser cautos
con el diagnóstico, ya que la natural
congestión en la cicatriz quirúrgica, junto a
la irregularidad mucosa por la sutura y la
diferencia de absorción de luz por las sales
biliares, crean falsos positivos. La presencia de
granulomas de sutura pueden levantar la sospecha
de neoplasia, sobre todo en pacientes con
cirugía de más de 10 años.
Las cifras de transformación maligna
oscilan, según los diversos autores, entre el
0,1-14%, siempre relacionado con el intervalo de
tiempo transcurrido desde la intervención.
Malagelada JR, Philips SF et al.
Postoperative reflux gastritis. Pathophysiology
and long-term outcome after Roux en Y diversion.
Am Intern Med 1985, 103 : 178-182.
Hiltz SJ, Schuman BM. The occurrence of
gastric stump cancer in U.S. population.
Gastrointest Endosc 1982, 28 : 133-135.