Los efectos del tratamiento erradicador son
la consecución por vez primera de un cambio muy
importante en la historia natural de la
enfermedad ulcerosa, confirmándose en múltiples
estudios una clara disminución tanto en el
número de recidivas sintomáticas, como en el de
complicaciones relacionadas con la enfermedad
como son los episodios de hemorragia digestiva
alta (HDA) secundarios a su reactivación.