Ante un paciente con una historia ulcerosa
antigua, si no ha habido cambio reciente en la
sintomatología y no se recogen síntomas o
signos de alarma, se puede diagnosticar la
presencia de infección asociada por Helicobacter
pylori mediante serología y pasar directamente
al tratamiento erradicador. En los pocos casos en
que realmente no se detecte infección por
Helicobacter, que generalmente están
relacionados con el consumo de AINEs, se
suspenderán éstos siempre que sea posible y se
realizará un tratamiento antisecretor,
utilizando un inhibidor de la bomba de protones.